7. Los usos de la expresión tica: ¡DIAY!

Hola a todos! Les saluda Wagner Freer, profesor y Director de We Speak Spanish, y hoy les presento nuestro episodio número 7 de los podcast en español. Recuerda que la idea de nuestros podcast es que puedas escucharlos y así llevar tu español a otro nivel. En esta sétima entrega, voy a hablar sobre los usos de la expresión costarricense ¡Diay!. Aquí vamos!

Usos de la expresión tica: ¡Diay!

No hay duda alguna de que ‘diay’ es una palabra muy característica de los costarricenses, una muletilla que tiene todo aquel que ha vivido en Costa Rica, la usa sin pensar mucho en ella, sin darse cuenta la cantidad de veces que la usa en una conversación o en mensajes de texto. Por esto quiero presentarles algunos de los significados que tiene esta expresión, ya que incluso para muchos ticos es muy difícil explicarle a un extranjero el uso de ella. Es interesante anotar que existen algunas variantes dependiendo del lugar donde viva la persona. Estas variantes serían: diay y di, yay, idiay, y deay. Para este trabajo se hizo una entrevista a cien personas sobre el significado que tiene para ellos el uso de la expresión diay. 

Diay en sentido de indignación o molestia

Es muy común que el costarricense, al experimentar algo que no le agrada, responda con un ‘diay’ del mismo modo que lo haría cuando siente resignación, sentimiento que va muy ligado a estas emociones. Dicho esto, en forma más general, el ‘diay’ se asocia a emociones que enfrenta el hablante español residente de Costa Rica.

No obstante, no evidencia cualquier tipo de emoción, pues no 5 expresa felicidad o tristeza -que son más propias del individuo-, sino que emociones que van más ligadas al enfrentamiento con otros individuos a su alrededor, aquello que tiene que ver más con el otro que con el sí mismo, o que su emoción es producida por un tercero en un momento específico del tiempo. Es por ello que, al manifestar esta sensación con la interjección, se espera una respuesta a cambio.

Lo anterior se puede ver en los ejemplos aportados por los mismos encuestados.

  • ¡Diay, ¿qué le pasa?!
  • Diay, ¿qué pasó?
  • ¿Diay?
  • ¡Diay! ¿Va a seguir?

Como se puede observar en los ejemplos, usualmente va a ir acompañada de otra oración, explicitando más la intención del usuario. Sin embargo, también puede aparecer solo.

Diay como saludo

El saludo se manifiesta de muchas maneras en Costa Rica, desde el típico ‘hola’ hasta el ‘pura vida’ son utilizados con este fin, sin embargo, no podía faltar el ‘diay’ como un modo de saludo. En este uso puede aparecer tanto solo, como combinado con otras oraciones o las mismas palabras empleadas para saludar. En sí, podría resultar en un saludo doble o hasta triple, esto depende de cómo el hablante se exprese; el interlocutor puede hacerlo de manera espontánea e inconsciente.

  • ¡Diay!
  • Diay, mae, tanto tiempo.
  • Diay, hola.
  • Diay, mae, ¿pura vida? 
  • Diay, hola, pura vida, ¿cómo está?

Diay, funciona como iniciador de oración

Al usarse como una muletilla, es muy común que el tico -o el hablante acondicionado al español de Costa Rica- emplee de manera muy seguida la expresión ‘diay’ justo antes de cualquier oración que vaya a decir.

Nuevamente, el hablante la usa sin darse cuenta, solo que en este caso esta carece de sentido, pues se podría eliminar de la oración; aparece allí solo como un “motor de arranque”, para que el hablante manifieste lo que desea decir posterior al ‘diay’.

  • Reprobé cálculo otra vez. -(Diay), estudie más la próxima.
  • (Diay), llame a ver qué le dicen.
  • (Diay), igual hay que hacer el brete para hoy.

En estos ejemplos, ‘diay’ aparece entre paréntesis para demostrar que fácilmente en estas oraciones podría omitirse. 

Diay, es un marcador de duda

Es muy común que el tico o el hablante adaptado a los costarriqueñismos, al hacérsele una pregunta de la que no tiene certeza, se quede pensando por un momento y luego, antes de comenzar su respuesta, emplee el ‘diay’, o bien, en este caso, es más frecuente su variante ‘di’.

  • Diay, no sé. /Di, no sé.
  • Diay, ¿cómo le explico?
  • Di, no tengo idea.
  • Diay, sepa Judas.

Nuevamente, en el momento del habla, este marcador va a determinarse por el tono que emplea el hablante; en el entorno escrito dependerá más del contexto. Pero usualmente, sobre todo en el habla, ya se sabe que una persona está en duda por el tono de la interjección, aun sin necesidad de que continúe con el resto del predicado. Por ello, a diferencia del iniciador de oración, tiene sentido por sí misma. Esta función también suele acompañarse muy a menudo del lenguaje corporal, por lo tanto es común que una persona simplemente diga “di” y proceda a hacer un movimiento de hombros, el mismo que expresa duda.

Diay, lo está afirmando o lo está negando

Esta función es, probablemente, la que podría causar un poco más de confusión, pues si bien, en las otras el carácter de su sentido están mayormente enfatizadas con el tono y luego por el contexto, en esta función el tono y el contexto no definirían si “diay” está afirmando o negando. Para responder a una pregunta que requiere sí o no, no se puede emplear simple mente “diay” (o cualquiera de sus variantes), pues no tendría ningún sentido. Es por ello que se puede afirmar que en este uso se forma una locución y se realiza simplemente a partir de los adverbios de negación y afirmación.

  • Carlos: Luis, ¿va a ir al cine? –
  • Luis: Diay, sí. Nos vemos en el cine.
  • Carlos: María, ¿vas a venir a la fiesta?
  • María: Diay, no. Hoy no puedo.

Diay, hay otros más

No hay duda que poder interpretar todas estas funciones es algo muy complejo, incluso para el hablante del español costarricense, pues a pesar de que estos diferencian cognitivamente los 8 diferentes usos que le pueden dar a la interjección, cuando se les pregunta por su significado usualmente no saben qué responder.

Es por ello que es común escuchar decir que el “diay sirve para todo”. Aquí se muestran unas funciones que se concluyeron a la hora de realizar este trabajo, pero muy probablemente tenga otros cuantos significados y funciones más

Gráfico de resultados de la encuesta.

Tomado del estudio de Felipe Hernández H. y Lucía Matarrita A. Adaptado por Wagner Freer

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